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Opinión

Abelardo de la Espriella: el miedo como herramienta de control social

Abelardo de la Espriella utiliza la imagen del miedo para unificar a la sociedad y consolidar su poder en Colombia.

Por Axel Juárez2 min de lectura
El presidente presenta una imagen performativa que busca consolidar una realidad única y disuadir la oposición.
El presidente presenta una imagen performativa que busca consolidar una realidad única y disuadir la oposición.
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Bogotá, Colombia. - Abelardo de la Espriella se presenta ante la sociedad con una narración visual que utiliza el miedo como eje central para consolidar su poder. En sus videos, el presidente establece una dicotomía entre el bien y el mal, posicionándose como el defensor del país y estigmatizando a quienes lo adversan. Esta estrategia recuerda las advertencias del filósofo Michel Onfray sobre cómo el miedo puede convertirse en una herramienta de control social y política.

La primera intención de esta táctica visual es proyectar que el mandatario se alinea con lo bueno, mientras que aquellos que lo retan son automáticamente catalogados como enemigos del progreso. En su discurso del 15 de octubre de 2026, dirigido al equipo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, advirtió que quienes no compartan su visión deberán ajustarse a la realidad que él impone, enfatizando un entorno de escarnio público hacia los delincuentes.

La segunda intención es la creación de una narrativa oficial que unifique a la sociedad bajo su liderazgo. Abelardo de la Espriella utiliza una imagen cuidada y un lenguaje autoritario para imponer su versión de la realidad. En esta performatividad, él intenta borrar las particularidades históricas de su país, promoviendo una historia única al servicio de su gobierno.

"El Tigre Muerde", repite en sus llamados fuertes y poéticos, evidenciando un autocontrol de la narrativa donde él dictará las acciones y emociones de la ciudadanía. Esto refleja una asimilación de los hechos históricos y culturales en un marco de referencia diseñado para consolidar su figura de poder absoluto.

Finalmente, la estrategia del presidente incluye la capacidad de prever sentencias y emitir juicios sin el debido proceso, socavando los principios del sistema judicial. Su recurrencia a estas tácticas performativas sugiere que la realidad solo existe bajo sus condiciones, un rasgo común de los regímenes autocráticos. El miedo se convierte en una constante en su imagen pública, mientras su retórica comienza a erosionar la confianza de aquellos que inicialmente le apoyaron.

Con información de elespectador.com

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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