Nuevo San Juan Parangaricutiro, Michoacán. - Francisco Jesús Rodríguez, un artesano textil, ha puesto de manifiesto la persistente brecha de género en su comunidad, donde el bordado es erróneamente considerado una actividad únicamente femenina. Desde la edad de nueve años, Rodríguez ha enfrentado un entorno adverso, luchando contra los roles de género tradicionales que desincentivan la participación masculina en el oficio.
A pesar de las dificultades culturales, el artesano ha creado un espacio para su trabajo, vendiendo productos que van desde servilletas hasta camisas artesanales. Sin embargo, menciona que la resistencia de los hombres adultos en la comunidad sigue siendo un reto significativo para la normalización de esta actividad. Actualmente, estima que solo ocho hombres ejercen el bordado en la zona, cifra que considera muy baja.
"El temor al juicio social y al acoso sigue siendo un freno para que muchos hombres decidan bordar o tejer públicamente", explicó Rodríguez. A pesar de un cambio gradual en la percepción, aún persiste un estigma que impide que los jóvenes se sientan libres de participar en el oficio.
Rodríguez también compartió la herencia de su oficio, comentando que, aunque ha enseñado a sus gemelos sobre las técnicas de bordado, ellos optaron por no dedicarse formalmente al campo artesanal. Esta realidad refleja no solo un cambio generacional, sino también la profunda influencia de los prejuicios culturales que continúan afectando el mundo del bordado.
El proceso de cambio cultural es lento, pero Francisco Jesús Rodríguez persiste en su compromiso por desafiar los estigmas y ampliar las oportunidades para todos los interesados en este arte.
Con información de quadratin.com.mx

