Ocosingo, Chiapas. - En un violento suceso ocurrido el 22 de septiembre en la comunidad Las Tacitas, un hombre y su esposa, quien estaba embarazada, fueron asesinados por un grupo de personas que los acusó de brujería. La tragedia se desató después de que un indígena tzeltal sufrió convulsiones tras recibir un suero intravenoso, lo que llevó a los familiares a culpar al curandero Nicolás, quien fue linchado.
Siete días después del linchamiento, el Fiscal de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, no ha emitido declaración alguna sobre el caso, en contraste con otros incidentes donde sí ha informado a la opinión pública. La Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) ha iniciado un expediente de queja y ha solicitado que se realice una investigación imparcial sobre los hechos, enfatizando la necesidad de justicia.
Los informes indican que, tras el incidente, solo la delegación de Protección Civil de Ocosingo informó que un hombre de aproximadamente 25 a 30 años y su esposa, cuya edad no ha sido precisada, fueron las víctimas del linchamiento. La mujer, que estaba en estado de gravidez, no se especifica cuántos meses tenía. Esta situación ha desatado una ola de reclamos por la violencia colectiva y la privación de la vida, que no debe ser justificada por motivos como la brujería.
El caso sigue bajo el escrutinio de las autoridades, mientras la población clama por una justicia que aún no se materializa en este trágico caso. La CEDH ha señalado que es vital que se esclarezcan los acontecimientos para evitar que actos de violencia colectiva continúen ocurriendo.
Con información de eluniversal.com.mx

