El canto de las ballenas jorobadas emergió en 1970 como una poderosa herramienta de conservación animal, atrayendo la atención mundial. El ingeniero de sonar Frank Watlington, mientras buscaba submarinos en 1952 cerca de las Bermudas, comenzó a captar extraños sonidos que, tras años de estudio, fueron reconocidos como el canto de estas majestuosas criaturas.
Las grabaciones de Watlington llamaron la atención de biólogos acústicos como Katy y Roger Payne, quienes en 1967 escucharon por primera vez los fascinantes sonidos en el viejo buque de investigación donde trabajaban. "Lo que escuché fue la interpretación acústica más extraordinaria de un animal", comentó Roger Payne en un podcast de la BBC. La revelación transformó la percepción de las ballenas, de temidas a queridas.
El trabajo de los Payne y su equipo ayudó a identificar que los sonidos de las ballenas no eran simples emisiones, sino canciones estructuradas y repetitivas que podían durar hasta media hora. Esta comprensión marcó un cambio significativo en cómo la humanidad veía a las ballenas, propiciando un enfoque más empático y de conservación hacia la especie.
En 1970, el álbum "Canciones de la ballena jorobada" se lanzó al público, vendiendo más de 125,000 copias y convirtiéndose en el disco de la naturaleza más vendido de la historia. Se compartió con artistas renombrados y se incluyó en la película "Star Trek" de 1986, lo que amplificó su mensaje. Roger Payne utilizó estos sonidos como una herramienta de activismo ambiental, promoviendo la protección de las ballenas ante el peligro de extinción.
Actualmente, el legado del canto de las ballenas jorobadas continúa resonando, recordando la importancia de la conservación y la conexión entre los humanos y la vida marina.
Con información de eldeber.com.bo

