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Puebla

Cempasúchil: campos florecen para el Día de Muertos en Puebla

Los campos de cempasúchil en Puebla florecen justo a tiempo para el Día de Muertos, creando un paisaje vibrante y significativo.

Por Juan Tovar1 min de lectura
La flor de cempasúchil, símbolo del Día de Muertos, cubre los valles de los volcanes.
La flor de cempasúchil, símbolo del Día de Muertos, cubre los valles de los volcanes.
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Atlixco, Puebla. - Los campos de cempasúchil, conocidos por su vibrante color naranja, han comenzado su florecimiento masivo justo a tiempo para el Día de Muertos, que se celebra el 1 y 2 de noviembre. Esta tradición agrícola, que abarca miles de hectáreas en Puebla y el Estado de México, atrae tanto a turistas como a locales, quienes aprovechan la belleza visual que brindan estos cultivos.

La Tagetes erecta, nombre científico del cempasúchil, prospera en los suelos volcánicos que rodean los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Estas tierras son ideales por su drenaje, junto con temperaturas diurnas que oscilan entre 15 y 25 °C, y noches más frescas que favorecen el desarrollo de la flor. Los valles en los municipios de Atlixco y la zona oriente del Estado de México son perfectos para este cultivo debido a su altitud.

Históricamente, las culturas mesoamericanas han considerado al cempasúchil como una guía hacia el más allá. El aroma intenso de sus pétalos era utilizado para indicar a las almas el camino hacia sus ofrendas. "El cempasúchil no solo decora los altares, sino que también cumple un papel esencial en la conexión con nuestros ancestros y en la celebración de la vida", comenta María González, quien es especialista en tradiciones mexicanas.

La demanda de cempasúchil ha aumentado significativamente en las últimas décadas. Durante este periodo, los agricultores han ajustado sus prácticas para garantizar que las flores alcancen su máxima expresión visual y aromática justo en la fecha del Día de Muertos. Este fenómeno es una muestra de la relación entre la agricultura y la cultura, que se manifiesta año tras año en el mismo paisaje.

El cultivo industrial del cempasúchil se ha consolidado como una tradición que no solo enriquece la cultura local, sino que también sostiene la economía de muchas familias en la región, al tiempo que crea un espectáculo visual que se ha vuelto emblemático en México.

Con información de prensamercosur.org

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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