Liuzhou, Guangxi. - En un centro de entrenamiento en el sur de China, más de un centenar de robots humanoides observan a humanos realizar tareas cotidianas repetitivas. Estas actividades incluyen clasificar cajas y preparaciones de café, donde los "entrenadores" utilizan gafas y mandos especiales para guiar a las máquinas. El objetivo del centro no es la fabricación de robots, sino la recolección de datos necesarios para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Este proyecto cuenta con un contrato estatal de aproximadamente 18 millones de dólares que permite la adquisición de tecnología avanzada. Sin embargo, el proceso de entrenamiento resulta poco eficiente: un entrenador sin experiencia puede necesitar hasta 300 intentos para lograr una acción aceptable. A diferencia de los modelos de lenguaje que aprenden de grandes volúmenes de datos, los robots deben entender la interacción física con el entorno, lo que complica el proceso.
La industria estima que son necesarias hasta 100 millones de horas de datos de alta calidad para alcanzar el nivel de adaptabilidad deseado en los robots humanoides. En este sentido, Beijing también está desarrollando centros de entrenamiento que producen datos de entrenamiento, como el Beijing Innovation Center of Humanoid Robotics, que genera más de 500 horas de datos diarios en diversos escenarios.
El Gobierno chino está impulsando un programa nacional para entrenar robots en situaciones reales en al menos diez regiones, con el objetivo de superar cien aplicaciones antes de cerrar 2026. Aunque China lidera la fabricación de humanoides, con un dominio del mercado que alcanza el 95% de las unidades enviadas a nivel mundial, la adaptación efectiva de estos robots aún presenta serios desafíos, como la sensibilidad a cambios en el entorno y la dificultad para realizar tareas al mismo nivel que los humanos.
Con información de lavanguardia.com

