Ciudad de México. – Científicos brasileños están desvelando el potencial de su país como epicentro para el estudio de la longevidad, centrándose en la notable población de centenarios y supercentenarios, personas que superan los 110 años de edad. A diferencia de investigaciones previas centradas en poblaciones con menor diversidad genética como Japón o Italia, Brasil ofrece un mosaico genético único debido a siglos de migraciones y mezclas de poblaciones de Europa, África y Asia. Un equipo de la Universidad de Sao Paulo ha publicado recientemente un análisis en Gemonic Press que destaca la importancia de esta diversidad. Históricamente, Brasil ha sido un crisol de culturas y etnias, desde la colonización portuguesa y la llegada de millones de africanos, hasta las posteriores olas migratorias europeas y asiáticas, particularmente japonesas. Esta amalgama genética ha resultado en una variabilidad única, con millones de variantes genéticas no detectadas en otras partes del mundo. Los investigadores sugieren que la longevidad excepcional en Brasil no se explica por un conjunto reducido de genes, sino por una compleja interacción entre la genética diversa y factores ambientales. Sorprendentemente, muchos de estos centenarios han alcanzado edades avanzadas y mantenido una salud notable y lucidez mental a pesar de haber vivido en condiciones rurales desfavorecidas y con acceso limitado a atención médica, lo que sugiere una notable resiliencia biológica. Un área clave de investigación se centra en el sistema inmunitario. Estudios preliminares en centenarios brasileños han revelado que sus células inmunitarias conservan mecanismos de reciclaje de proteínas y procesos de limpieza celular eficientes, similares a los de individuos mucho más jóvenes. Aunque su perfil inmunitario presenta características de envejecimiento, mantiene una capacidad de bloqueo de procesos degenerativos, protegiéndolos de enfermedades como el cáncer y de infecciones, incluso de la COVID-19. Si bien la
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