La investigadora Paola Nogales-Ascarrunz ha identificado una nueva especie de gato en los Yungas de Bolivia, donde la especie ha podido diversificarse durante 1.4 millones de años. Este descubrimiento resalta la importancia de la preservación de un ecosistema montañoso que enfrenta diversas amenazas.
Según Nogales-Ascarrunz, la principal diferencia de este gato con otras especies radica en su estructura genética. Aunque se han notado ligeras diferencias morfológicas, se requiere el análisis de más individuos para confirmar estas características de manera concluida. En comparación con el Leopardus pardinoides de Colombia, el nuevo felino es más pequeño, tiene un pelaje más corto y su cola presenta manchas en lugar de los anillos característicos del pardinoides.
Habitan principalmente en los Yungas, un ecosistema que enfrenta serias amenazas, incluyendo la deforestación y la minería, que perturban la flora y fauna locales. Según la investigadora, "el hábitat del gato es uno de los ecosistemas más frágiles porque hablamos de ecosistemas de montaña”. Este deterioro se agrava por los incendios provocados al convertir tierras en cultivos, lo que dificulta la regeneración de la vegetación.
El hábitat del felino ha sido objeto de estudio por un grupo de investigación en Bolivia, que trabaja en la restauración del bosque yungueño para lograr una mayor conectividad de la vegetación. La minería, tanto legal como ilegal, afecta el cauce de los ríos y desplaza a los animales debido a las explosiones, provocando que especies como el puma se acerquen a las comunidades rurales.
El avance en el estudio del nuevo gato dependerá de la recolección de más muestras y análisis genéticos, lo que permitirá definir con mayor precisión sus características únicas y la mejor forma de proteger su hábitat.
Con información de es.wired.com

