Ciudad de México. - Claudia Sheinbaum enfrenta un verano complicado mientras se prepara para iniciar su tercer año como presidenta de México. Este periodo estuvo marcado por crisis en varias entidades, especialmente en Sinaloa, donde el gobernador Rubén Rocha y otros funcionarios enfrentan acusaciones de colusión con el narcotráfico.
La situación en Sinaloa se agravó en abril, cuando Estados Unidos solicitó la extradición de diez funcionarios. Esto llevó a Rocha a solicitar una licencia, pero en una sorpresiva acción, decidió regresar a su puesto en el gobierno. Esta situación generó un conflicto interno que reflejó debilidades en la administración de Sheinbaum.
El regreso de Rocha, a pesar de su escaso apoyo, se dio una semana después de que Andy López Beltrán, un prominente morenista, enviara una carta a Donald Trump en la que se quejaba de la revocación de su visa. Esta carta, que contenía un tono desafiante, ha sido vista como un indicativo del deterioro de la autoridad de la presidenta ante su propio partido.
Además, las controversias no se limitaron a Sinaloa. La imagen de López Beltrán socializando en la Condesa a mediados de agosto dejó entrever que algunos miembros de su partido ignoran la necesidad de mantener un perfil moderado. A esto se suman escándalos relacionados con otros funcionarios del partido, generando presión sobre la imagen pública de Sheinbaum.
Con una estructura de poder fuertemente centrada en el Ejecutivo, la presidenta sigue enfrentando desafíos importantes a medida que se acerca el otoño. La crisis de gobernabilidad y los escándalos políticos sugieren que el inicio de su tercer año podría ser tumultuoso para su administración.
Con información de informador.mx

