Washington D. C. - Varios congresistas republicanos han expresado su descontento con el despliegue de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a tres semanas de las votaciones legislativas del 3 de noviembre. Esta crítica, que surge en un contexto electoral tenso, sugiere una división en el bloque del expresidente Donald Trump, que podría influir en los resultados en distritos clave.
Entre los críticos se encuentran la congresista María Elvira Salazar de Florida, los senadores Jim Justice de Virginia Occidental, Roger Marshall y Jerry Moran de Kansas, y la congresista Mariannette Miller-Meeks de Iowa. Salazar, respaldada por Trump, advirtió que la política migratoria actual “ha ido demasiado lejos”, resaltando que su comunidad de mayoría hispana se siente traicionada por las acciones del ICE.
La congresista Miller-Meeks también hizo eco de las preocupaciones al escribir al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, pidiendo la liberación de una madre de cuatro hijos, cuyo caso había generado controversia por su deportación. En Kansas, el senador Marshall criticó la falta de comunicación del ICE con la policía local, lo que complicó la situación en comunidades donde se ubican plantas cárnicas.
El nerviosismo entre los republicanos no es meramente ideológico; es una cuestión de aritmética electoral. La mayoría en la Cámara de Representantes es estrecha y el Senado se decidirá en un puñado de estados. Funcionarios de la Casa Blanca han defendido que el ICE sigue las directrices marcadas por el Congreso y que su objetivo es la deportación de quienes se encuentran ilegalmente en el país.
Queda por ver cómo estas fracturas dentro del Partido Republicano influirán en las elecciones del próximo mes y cuál será la respuesta de la administración ante las peticiones de reconsiderar ciertas operaciones del ICE.
Con información de moncloa.com

