Estados Unidos realizará elecciones para renovar su Congreso el 3 de noviembre. Se elegirán 435 representantes de la Cámara Baja y 35 senadores, un proceso que determinará el futuro político y presupuestario del país, incluyendo su relación con América Latina.
Los dos principales partidos políticos, el Republicano y el Demócrata, compiten por el control de ambas Cámaras. Actualmente, los republicanos tienen mayoría en el Senado con 53 escaños, mientras que en la Cámara de Representantes la diferencia es mínima. Sin embargo, la mayoría permite a un partido definir la agenda legislativa, decidir los tópicos a discutir y controlar el acceso a los comités relevantes, donde se deliberan y ajustan los proyectos.
El presupuesto federal es una herramienta clave en política exterior. El Congreso es responsable de decidir la asignación de recursos y las condiciones mediante las cuales se otorgan a diferentes países. Por ejemplo, el apoyo a Israel y Egipto depende del visto bueno del Congreso. La historia muestra que las decisiones presupuestarias impactan directamente la política internacional, con el Plan Colombia como un ejemplo de cooperación bipartidista eficaz.
Las elecciones de medio término en EE.UU. suelen favorecer a la oposición, especialmente si el presidente tiene bajos índices de aprobación. En el contexto actual, las encuestas indican que Donald Trump, el actual presidente, cuenta con un apoyo que ronda el 30%. Esto podría llevar a un cambio significativo en la composición del Congreso.
Con las elecciones a la vista, se anticipa un Congreso dividido, lo que podría limitar la capacidad del presidente para implementar su agenda. A partir del 3 de noviembre, se conocerán los resultados que marcarán el rumbo político del país y su influencia en las relaciones con América Latina y el resto del mundo.
Con información de elpais.com

