Buenos Aires, Argentina. - En agosto, la ciudad celebró el tango, atrayendo a numerosos bailarines y visitantes apasionados por este arte. Durante el Festival y Mundial de Tango, se destacó no solo la danza, sino también la importancia del calzado para los bailarines, que ha cobrado relevancia en años recientes. Antonio Ávalos, dueño de Todo Tango Shoes, se ha convertido en un referente en el sector, ofreciendo zapatos adaptados a las necesidades de los bailarines.
Ávalos comenzó su trayectoria a los 18 años, siguiendo los pasos de su padre, Eugenio, quien le enseñó el oficio de zapatero. A lo largo de los años, el artesano ha trabajado en distintas marcas y ha evolucionado su enfoque hacia un contacto más directo con los bailarines, recibiendo sus inquietudes y ajustando sus diseños a las demandas específicas, como la anchura del pie o el soporte del empeine.
La elaboración de los zapatos implica un diseño minucioso que se realiza directamente sobre la horma, lo que permite una mayor precisión y funcionalidad. "El zapato no tiene que ser solo lindo; tiene que ser funcional", afirma Ávalos. La altura y el tipo de taco son cruciales para el estilo de baile, y él trabaja con alturas que varían de 5.5 a 9 centímetros, adaptándose a cada cliente.
Los zapatos de tango no son solo un accesorio, sino elementos esenciales para la estabilidad y el equilibrio en la pista. Ávalos también produce calzado para otros ritmos como bachata y rock, utilizando materiales como cuero, telas y charol. Su dedicación al oficio ha permitido que bailarines profesionales y amateurs encuentren en su taller soluciones personalizadas para mejorar su experiencia al bailar.
La demanda por estos zapatos continúa en aumento, y Ávalos se prepara para presentar nuevos modelos en próximos eventos de tango que se celebrarán en la ciudad.
Con información de clarin.com

