Xochimilco, CDMX. - José de Jesús Castillo Torres es uno de los pocos productores que cultiva cempasúchil nativo en Xochimilco, una tradición que mantiene viva desde que heredó la práctica de su padre. A finales de julio, José sembró esta flor, conocida como la "flor de los muertos", que crece a cielo abierto en ramos de hasta dos metros y no requiere invernadero.
El cempasúchil nativo, que no se alimenta de pesticidas, florece en un vibrante tono naranja y amarillo, iluminando el camino de los difuntos para las festividades del 1 y 2 de noviembre. "Es por amor al arte", asegura Castillo, quien elige no utilizar productos químicos, priorizando así el ciclo natural de la planta.
A pesar de que la mayoría de los productores en la zona prefieren cultivar variedades híbridas de cempasúchil, José se enfrenta a consideraciones económicas. La alta demanda de la flor en maceta lo ha llevado a pensar en dedicar parte de su chinampa a este cultivo, aunque mantiene su compromiso con la flor nativa.
Su trabajo contribuye al rescate y preservación de una tradición cultural en un entorno donde la producción moderna predomina. La variedad silvestre resalta no solo por su belleza, sino también por su papel significativo en la celebración del Día de Muertos en México.
El cultivo de cempasúchil nativo continúa, mientras José de Jesús Castillo evalúa cómo diversificar su producción sin perder de vista sus principios y la herencia que representa.
Con información de eluniversal.com.mx

