Cataluña. - La cestería, una práctica con raíces que datan del neolítico, continúa su desarrollo en la actualidad mediante la fusión de técnicas tradicionales y contemporáneas. En la región se reconoce la importancia de este oficio que ha evolucionado a lo largo de miles de años y que, tras haber sido un pilar de la economía rural, busca revitalizar su función en el arte y la cultura modernas.
Las cesteras de palma en Cataluña y el País Valenciano han destacado por su habilidad en la utilización de materiales como la palma o el esparto. Artpauma, un colectivo de maestras en Mas de Barberans, mantiene vivas estas técnicas históricas mientras crea obras que dialogan con la contemporaneidad.
Artistas como Ona Trepat Rubirola y Aleix Grifoll ejemplifican este enfoque innovador. Grifoll, quien dirigió la Asociación Catalana de Cesteros, resalta: “La cestería me lleva por caminos inesperados”, refiriéndose a sus presentaciones en escenarios de teatro que combinan música y arte visual con la creación de cestas.
La Asociación Catalana de Cesteros, establecida en 1996, fomenta la colaboración y el intercambio de conocimientos entre los cesteros. Su objetivo es mantener vivo el oficio a través de ferias, cursos y una búsqueda activa de las raíces culturales relacionadas con la cestería. Aleix señala que “todos los cesteros trabajamos para mantener este oficio tan precioso”, enfatizando la conexión emocional que se da entre el artesano y su creación.
El trabajo manual que implica la cestería no solo refleja habilidades artesanales, sino que también promueve un estilo de vida más consciente y sostenible. La tradición, según los artesanos, es fundamental para el futuro del oficio. En este sentido, la cestería se torna no solo en una técnica, sino en una forma de meditación que vincula a los creadores con su entorno.
Con información de es.ara.cat

