Ciudad de México. - La Catrina, ícono de la celebración del Día de Muertos en México, tiene un trasfondo crítico menos festivo de lo que se podría imaginar. Creada en 1912 por el ilustrador José Guadalupe Posada, esta figura ha trascendido su contexto original, convirtiéndose en un símbolo que se refleja en ofrendas, disfraces infantiles y desfiles, incluyendo la Megaprocesión de las Catrinas, que se realiza anualmente en la capital.
El 25 de octubre de este año, cientos de personas se congregaron en las avenidas principales como el Paseo de la Reforma y el Zócalo para participar en el desfile, donde la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones. Entre los asistentes, Covadonga Espíndola, proveniente de Dalton, Georgia, expresó que la Catrina "representa a nuestro pueblo, en su vestimenta y en su personalidad".
La creación de la Catrina, originalmente conocida como "calavera garbancera", fue concebida como una sátira social por Posada, quien criticaba la desigualdad de la época, especialmente durante el porfiriato. Su famoso grabado retrata a una calavera vestida de manera ostentosa, simbolizando la búsqueda de los indígenas por la aceptación europea, un reflejo de la identidad cultural perdida.
En 1947, el muralista Diego Rivera revitalizó esta figura al llamarla "La Catrina", integrándola en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”. Posada, considerado precursor del nacionalismo artístico en México, dejó un legado que aún resuena en la cultura contemporánea. A pesar de su fallecimiento en 1913, su obra continúa siendo celebrada y analizada en museos por todo el país.
La influencia de José Guadalupe Posada persiste, con exhibiciones y obras que conmemoran su importancia en la historia cultural de México, reafirmando que su arte vive en cada celebración del Día de Muertos.
Con información de cnnespanol.cnn.com

