Morelia, Michoacán. - La muerte se percibe de maneras diversas alrededor del mundo. En Madagascar, el rito Famadihana, o "el baile con los muertos", consiste en exhumar a los difuntos cada cinco a siete años. Las familias celebran este momento con música, bailes y una comida comunitaria, convirtiendo la exhumación en un evento festivo.
En el Tíbet, los budistas realizan un ritual donde desmembran los cuerpos y los dejan a disposición de las aves rapaces en la cima de montañas. Este acto es considerado un gesto de desapego y caridad, dando paso a la creencia de que el cuerpo es solo un vehículo temporal.
La tribu Yanomami, que habita en el Amazonas entre Brasil y Venezuela, ve la muerte como una maldición causada por enemigos. Sus rituales involucran envolver el cuerpo en hojas, colocarlo en los árboles y, tras varios días, cremar los huesos restantes. Las cenizas se utilizan luego en una sopa que se comparte entre familiares.
En India, la secta Aghori, que sigue una forma extrema del hinduismo, practica el canibalismo ritual. Recogen cadáveres flotantes en el río Ganges y consumen su carne cruda, buscando así la iluminación espiritual. Utilizan cráneos humanos como cuencos, desafiando tabúes sociales en su búsqueda divina.
Los Igorot, en Filipinas, mantienen la tradición de colgar ataúdes en los acantilados. Los ancianos esculpen sus propios ataúdes y, tras su muerte, son colocados en posición fetal y fijados verticalmente en las paredes rocosas, preservando un vínculo con la montaña.
La diversidad de estas prácticas funerarias refleja las distintas formas en que se enfrenta la muerte a nivel global, desde la celebración hasta la espiritualidad profunda.
Con información de quadratin.com.mx

