La inédita victoria de Corea del Sur en la fase de grupos salvó a la selección mexicana y quedó en la memoria de los aficionados. En junio de 2018, la selección mexicana enfrentaba un escenario complicado en su última jornada de la fase de grupos del Mundial de Rusia. Tras perder 3-0 ante Suecia y sumando seis puntos, dependían de otros resultados para avanzar. La clave ocurrió en el juego entre Corea del Sur y Alemania, que se decidía en los minutos finales. El partido entre ambas selecciones se encontraba empatado a cero y, en el tiempo añadido, Kim Young-gwon anotó un gol que fue validado tras revisión del VAR, logrando una victoria que dejó fuera a Alemania. La derrota alemana significó que México lograba clasificarse a octavos de final, consolidando uno de los momentos más recordados en la historia futbolística del país. Este episodio ejemplifica cómo un resultado imprevisible en los deportes puede tener un impacto significativo en el destino de un equipo. La participación de Corea del Sur en esa coyuntura quedó grabada como un gesto deportivo que benefició al país latinoamericano, un acto que aún evoca gratitud y emoción en la memoria colectiva. El éxito en ese Mundial no solo generó festejos, sino que también reforzó la importancia de la disciplina y la estrategia en el deporte internacional, además de fortalecer la relación narrativa entre ambas naciones en el escenario futbolístico global.
