Dallas, Texas. – La esperanza de ver a los Dallas Cowboys levantar el trofeo Vince Lombardi se desvanece con cada temporada. Este 5 de enero de 2026, se conmemoran 30 años desde la última aparición del equipo en el Super Bowl, el XXX, que además significó su último campeonato en la NFL. Treinta años han pasado sin que la icónica estrella solitaria brille en la cima del fútbol americano profesional. La sequía de Super Bowls se ha convertido en una sombra que persigue a la franquicia, sin importar los nombres en el campo o en los banquillos. Desde Dak Prescott, pasando por Tony Romo y Drew Bledsoe, hasta entrenadores como Mike McCarthy, Jason Garrett y el legendario Bill Parcells, el resultado ha sido el mismo: fracaso. Jugadores de élite como DeMarco Murray, Ezekiel Elliott, Dez Bryant, Amari Cooper, CeeDee Lamb y George Pickens, así como lideratos divisionales y primeros sembrados de la Conferencia Nacional en 2007 y 2016, no han sido suficientes para romper la mala racha. La temporada 2026, que inició con la ilusión de revertir la historia, se vio empañada desde el principio por la polémica salida del líder defensivo Micah Parsons hacia los Green Bay Packers. A cambio, la directiva apostó por el talento ofensivo con la llegada de George Pickens, conformando una dupla prometedora con CeeDee Lamb para el ataque de Prescott. Sin embargo, la campaña estuvo marcada por la irregularidad. Tras un inicio vacilante con derrotas y empates, los Cowboys parecieron reencontrarse consigo mismos tras la Semana de Descanso. Victorias consecutivas ante Philadelphia y Kansas City, los finalistas del Super Bowl 59, reavivaron la esperanza. No obstante, un contundente revés ante los Detroit Lions frenó el impulso. Las derrotas subsecuentes ante los Vikings y Chargers en la Semana 16 sentenciaron matemáticamente la eliminación. A pesar de un último triunfo contra los Commanders, la temporada culminó como comenzó: con una derrota y un fracaso consumado, dejando a la afición con un sabor
