A pesar de su legado histórico en las Grandes Ligas, el pitcher mexicano no alcanzó los votos necesarios en su tercera oportunidad de ingreso y sigue sin estar inmortalizado en Cooperstown. En una votación reciente del Comité de la Era Contemporánea del Béisbol, Fernando Valenzuela, considerado uno de los pitchers más emblemáticos de México, no logró su ingreso al Salón de la Fama en Cooperstown. La evaluación, realizada en diciembre, forma parte de un proceso que permite optar al reconocimiento mediante una boleta especial de ocho exjugadores. Para ser electo, los candidatos deben recibir al menos el 75% de los votos posibles, es decir, 12 de 16; sin embargo, Valenzuela obtuvo menos de cinco votos, imposibilitando su ingreso en esta ocasión. La competencia incluyó a destacados jugadores como Carlos Delgado y otros, quienes lograron mayor apoyo en la misma evaluación. Es importante contextualizar que este proceso no define la grandeza de un atleta, y especialistas coinciden en que la carrera de Valenzuela dejó una huella indeleble en la historia del béisbol, particularmente en México y en los Ángeles Dodgers. La ausencia en una votación no altera el impacto que tuvo en la evolución del deporte y en la cultura popular del país. Valenzuela enfrentó varias oportunidades anteriormente para ingresar al selecto grupo, pero en 2003 y 2004 quedó fuera en las votaciones regulares, y en 2025 participó en la boleta especial, destinada a jugadores retirados. Su trayectoria, marcada por logros únicos como ser el primer Novato del Año y ganador del Cy Young en una misma temporada, y su papel fundamental en el resurgimiento del béisbol en México, consolidan su legado más allá de una placa en el Salón de la Fama. Este proceso de selección refleja también la difícil dinámica de reconocimiento en el béisbol, donde la historia y la influencia pueden no alinearse con los números oficiales en votos, pero permanecen intactas en la memoria y en el impacto del deporte en la cultura mexica
