El técnico mexicano dejó huella en Tigres durante sus remontadas, mostrando su carácter y profesionalismo en ambos ciclos al frente del equipo. Manuel Lapuente, reconocido técnico mexicano, tuvo dos períodos destacados dirigiendo a Tigres en la Liga MX, dejando una marca importante en la historia del club. La primera oportunidad llegó en la temporada 1984-85, cuando asumió la dirección del equipo universitario tras su paso por Puebla. En esa temporada, dirigió 43 partidos en una etapa de reconstrucción para la institución, logrando 13 victorias, 12 empates y 18 derrotas, en un contexto en el que el club buscaba consolidarse en la máxima división del fútbol mexicano. Más de dos décadas después, en 2008, Lapuente regresó al banquillo felino durante el torneo Apertura. Su liderazgo llevó a Tigres a la liguilla después de cuatro temporadas sin clasificación, alcanzando los cuartos de final frente al Atlante. Su estilo táctico y disciplina defensiva marcaron esa etapa, con la determinación de devolverle protagonismo al equipo. Sin embargo, su paso en ese ciclo concluyó a principios de 2009, tras un inicio irregular en el Clausura, en el que la escuadra sumó solo seis puntos en siete jornadas. La dirigencia decidió cesarlo en febrero del mismo año, totalizando 38 partidos, con 12 triunfos, 13 empates y 13 derrotas. En total, Lapuente comandó 81 partidos oficiales con Tigres, dejando un legado de respeto, profesionalismo y carácter firme. Su influencia perdura en la historia del club, reconocido por su ética y aportaciones al fútbol mexicano, además de su característico boina y estilo enigmático que lo hicieron un ícono del deporte en México. Este recorrido confirma cómo un técnico puede marcar una diferencia significativa en diferentes etapas, contribuida por su experiencia y visión táctica.
