Historial favorable en partidos de inicio en casa refuerza la confianza del país de cara al Mundial 2026, cuando será coanfitrión. El rendimiento de la selección mexicana en sus debut en la Copa del Mundo ha sido históricamente positivo cuando el primer encuentro se disputa en el Estadio Azteca. En las dos ocasiones en que México fue sede, en 1970 y 1986, el equipo no sufrió derrotas durante su estreno, logrando un empate y una victoria respectivamente. Esta tendencia refuerza la expectativa de que en el Mundial 2026, coorganizado junto a Estados Unidos y Canadá, la selección mexicana pueda mantener su racha de resultados favorables en su primer partido. A lo largo de la historia, México también ha mostrado fortaleza en sus inauguraciones fuera de casa en los mundiales recientes. Desde 1966, cuando empató con Francia en Inglaterra, el equipo ha sumado siete partidos sin derrota en su debut mundialista, incluyendo triunfos memorables sobre Corea del Sur, Croacia, Irán, Camerún y Alemania, además de empates con Sudáfrica y Polonia. La consistencia en estos resultados destaca la preparación y resiliencia del cuadro nacional en momentos clave. El próximo 11 de junio en el Estadio Azteca, México enfrentará a Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial 2026, repitiendo un enfrentamiento ya vivido en 2010 en Sudáfrica, que terminó en empate 1-1. Esta será la primera vez que un mismo enfrentamiento inaugura dos mundiales, subrayando la importancia histórica de estos encuentros y la confianza en que la selección mexicana pudiera extender su racha de buenos resultados en su debut local. En un contexto más amplio, mantener una buena actuación en los partidos iniciales puede ser clave para encaminar una buena actuación en toda la competencia global. La tradición favorable en sus debuts, sumada a la condición de país anfitrión, hace que las expectativas sean altas en un país que espera demostrar su fortaleza en el escenario mundial.
