El evento deportivo impulsará la economía local y creará miles de empleos en México, beneficiando tanto sedes principales como localidades vecinas. El próximo Mundial de fútbol en 2026 promete ser un impulso económico significativo para México, especialmente a través del alojamiento turístico. La celebración en sedes como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey se espera que atraiga aproximadamente 90,000 visitantes, generando un impacto positivo en la economía local. La industria del alquiler vacacional prevé que cada anfitrión pueda obtener unos 1,300 dólares durante el torneo, principalmente beneficiando a mujeres que representan la mitad de los anfitriones y a adultos mayores. Además, se estima que estas reservas generarán alrededor de 21,000 empleos en las comunidades anfitrionas y aportarán aproximadamente 328 millones de dólares en gasto en experiencias, gastronomía y comercio. Es relevante destacar que la actividad no se limitará solo a las sedes principales, sino que otros destinos del país también verán un aumento en visitantes que buscan explorar más del patrimonio y turismo mexicano. A largo plazo, la expectativa es que el 65% de los turistas internacionales regresarán en los próximos cinco años, consolidando una fuente importante de ingresos y recaudación fiscal en el país.
