El proceso de eliminatorias se transforma para el torneo ampliado, con una competencia rápida y estratégica que determinará 6 de las 48 selecciones participantes. Con la expansión a 48 equipos, la FIFA implementó un método renovado para definir a los últimos países que accederán al Mundial de 2026 mediante una repesca internacional. Este proceso, que se realizará del 26 al 31 de marzo de ese año, constará de una fase preliminar con seis selecciones distribuidas entre las principales confederaciones de fútbol mundial. Estas jugarán en cuatro partidos eliminatorios, incluyendo semifinales y finales, de donde saldrán los dos países que obtendrán su boleto a la competencia mundial. La modalidad busca ofrecer una competencia aguda en un período reducido, permitiendo así una clasificación rápida y efectiva. Hasta ahora, una selección de Oceanía, Nueva Caledonia, ha asegurado su participación tras superar el repechaje, dejando cinco cupos aún en disputa en las diferentes confederaciones. La estructura del torneo facilita clasificaciones directas para las naciones con mejor rendimiento, reservando el repechaje para las que ocupen los últimos puestos en sus respectivos rankings. Factores históricos, resultados recientes y el valor estratégico de este torneo de repesca le confieren una relevancia significativa en la definición final del cuadro mundialista.
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