Un encuentro disputado en Philadelphia terminó con agresiones entre jugadores y cuerpo técnico, generando preocupación en el ámbito futbolístico internacional. El enfrentamiento futbolístico entre Estados Unidos y Paraguay, celebrado en el estadio Subaru Park de Philadelphia, concluyó con un marcador de 2-1 favorable a los estadounidenses. Los goles de Giovanni Reyna, en los primeros minutos, y la asistencia que facilitó el tanto de Folarin Balogun, marcaron el ritmo del partido, que parecía normal hasta los minutos finales. Sin embargo, en los minutos de compensación, la situación se tornó violenta cuando un forcejeo entre Alex Freeman y Gustavo Gómez por un saque de banda derivó en una pelea general. En medio del altercado, se registraron empujones, golpes y lanzamiento de objetos, lo que llevó a la expulsión de Omar Alderete, quien no estaba en el campo, y a la amonestación de al menos dos jugadores, entre ellos Cristian Roldán. Tras el episodio, el técnico de Estados Unidos expresó su desacuerdo con la conducta, calificando lo ocurrido como una situación peligrosa, mientras que el entrenador paraguayo intentó calmar los ánimos, aunque algunas versiones indican que también intentó intervenir para contener a los involucrados. Este suceso ha abierto un debate sobre la conducta en el deporte y la importancia de mantener la disciplina en el fútbol internacional.
