Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. - La detención de Miguel Sánchez Altamirano, presidente municipal de Juchitán, por presuntos vínculos con el crimen organizado, ha destapado un escándalo de clientelismo y nepotismo en el manejo de los recursos de la educación pública. La caída de Sánchez Altamirano involucró también a su antecesor, Emilio Montero Pérez, quien renunció a su puesto en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).
Las listas de empleados del IEEPO fueron reveladas a través de plataformas de transparencia y expusieron una red de aviadores que, en lugar de servir a la educación, financiaban a aliados y familiares del grupo gobernante. El caso más destacado es el de Elvis Guerra López, un reconocido poeta zapoteca que figura en la nómina aunque asegura haber trabajado solo con un contrato temporal de pocos meses.
También se ha identificado a Diego Moisés Pérez de la Cruz, cabeza del programa "Mi Primera Chamba", quien recibía sueldo tanto del IEEPO como de Bienestar Oaxaca. La nómina educativa ha revelado la presencia de funcionarios y familiares del edil detenido, convirtiéndose en una herramienta de control político.
El escándalo pone de relieve la resistencia del actual grupo en el poder a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, la cual imponía un control más riguroso sobre las plazas en el sector educativo. Con la derogación de esos controles, se generó un espacio para el manejo discrecional de la nómina, afectando a miles de docentes que enfrentan carencias en la región.
El futuro inmediato parece incierto para quienes han utilizado el sistema a beneficio propio, ya que se prevén mayores revisiones sobre el manejo de recursos en el sector educativo. La situación continúa evolucionando y se esperan más reacciones del gobierno estatal sobre este escándalo.
Con información de sonorapresente.com

