Ciudad de México. – El sector restaurantero de Yucatán enfrenta un panorama complejo para 2026, marcado por una desaceleración económica, el impacto de nuevas obligaciones laborales y un incremento en la carga fiscal, lo que podría afectar el empleo formal y la estabilidad del sector, advirtió Claudia González Góngora, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) en la entidad. La empresaria señaló que, si bien Yucatán mantiene una estabilidad relativa en comparación con otras entidades, la economía yucateca ha mostrado un ritmo de crecimiento más débil en 2025, con una caída del 20% en las ventas del sector restaurantero en comparación con años anteriores. Este comportamiento se atribuye a una moderación en el gasto de las familias mexicanas y a una disminución en el consumo interno, que se reflejó con mayor claridad durante periodos clave como la Semana Santa y el verano. La industria gastronómica, que funciona como un termómetro económico, ha registrado señales de cautela para el próximo año. A los retos económicos se suman los cambios en la legislación laboral federal, como el incremento al salario mínimo, el aumento en días de vacaciones, la Ley Silla y la posible transición a la semana laboral de 40 horas, así como una propuesta para incrementar el aguinaldo. Estos cambios, aunque representan avances en derechos laborales, elevan considerablemente los costos operativos para las empresas. Adicionalmente, el incremento del 25% en el Impuesto Sobre la Nómina en Yucatán impactará directamente a una gran parte del empleo formal en empresas medianas y grandes. A esto se suman los ajustes previstos en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para 2026, que inciden en los costos de operación y la cadena de suministro. El entorno internacional, con mayores niveles de incertidumbre, como la revisión del T-MEC, también influye en las decisiones de inversión y planeación. Ante este escenario, la Canirac
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