Ciudad de México. – Las proyecciones económicas para 2026 pintan un panorama de bajo crecimiento, con estimaciones que no superan el 1.3 por ciento, y un posible incremento en la deuda pública que podría alcanzar el 53 por ciento del PIB, ascendiendo a cerca de 20 billones de pesos. Este escenario se presenta en un contexto de finanzas públicas tensas, donde el gobierno enfrenta la disyuntiva de frenar el gasto o recurrir a mayor endeudamiento para cubrir déficits y financiar programas sociales. Los especialistas advierten que el pago de intereses de la deuda podría superar el billón 500 mil pesos en el próximo año, además de los saldos del capital. La inversión pública se vería mermada ante la necesidad de sostener subsidios a proyectos financieramente inviables como el AIFA, Mexicana de Aviación, Dos Bocas y los trenes regionales. Factores como la corrupción, la inseguridad jurídica, la desaparición de organismos autónomos y las amenazas arancelarias de Donald Trump, también inhiben la inversión privada, tanto nacional como extranjera. La disminución de empresas y patrones registrados ante el IMSS, con una cifra de 41,764 en los últimos dos años, evidencia un traslado hacia la informalidad, que ya abarca el 53 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Si bien se podría argumentar que el empleo informal refleja ocupación, implica menores ingresos fiscales y menor acceso a servicios de salud y prestaciones para una gran parte de la población. A pesar de la fortaleza del peso frente al dólar, atribuida en parte a las remesas récord y a las reservas del Banco de México, los analistas financieros de instituciones como Citi y Kapital coinciden en que el crecimiento esperado está lejos del 2 por ciento proyectado por Hacienda. El aumento en rubros como pensiones, servicios personales y participaciones a los estados, junto con una recaudación fiscal que se ha visto mermada por la disminución de ingresos petroleros, complican el panorama. Hacienda deberá toma
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