Ciudad de México. – La economía de México ha perdido su sincronía con el ciclo económico de Estados Unidos, un fenómeno que expertos atribuyen a una incapacidad persistente para crecer y a una disminución de la confianza en la inversión, según análisis recientes. Robin J. Brooks, investigador del Brookings Institute, señala que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano ha permanecido estancado desde 2015, convirtiendo al país en una excepción entre las economías emergentes. Brooks destaca en su blog personal que, si bien entre 2008 y 2016 existió un paralelismo entre los ciclos económicos de México y Estados Unidos, esta correlación se interrumpió abruptamente en 2017. Marco Oviedo, estratega de inversión para México del banco XP, explica que este desacoplamiento se ha agudizado por decisiones como la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y la falta de respeto a contratos preexistentes, lo que ha mermado la atracción de inversión externa. La respuesta fiscal del gobierno mexicano ante la pandemia, que según Brooks careció de apoyos significativos a las empresas, y una política fiscal que ha priorizado el déficit sobre la recaudación tributaria desde 2016, también son señalados como factores clave. Luis Pérez Lezama, investigador del think lab Saver, añade que el aumento del gasto en pensiones y la persistencia de la economía informal han desgastado las finanzas públicas, mientras que la falta de inversión en obra pública ha limitado el crecimiento multiplicador. La confianza de los inversionistas, que históricamente se beneficiaba de un ciclo económico estadounidense positivo, se ha visto afectada por cambios legislativos y dudas sobre el respeto a los contratos. Se espera que un posible giro en la política económica, enfocado en la
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