La economía mexicana enfrenta desafíos estructurales que amenazan su crecimiento. La economía de México ha experimentado una desaceleración estructural desde 2016, según un análisis de Finamex. Este fenómeno se intensificó a raíz de reformas recientes que afectan el gasto público y órganos reguladores. Para 2026 y 2027, se anticipa una recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) del 1.1% y 1.8%, respectivamente, tras un crecimiento de solo 0.5% en 2025. La situación se ve presionada tanto por factores internos, como la desaceleración crónica, como por el contexto internacional. Aunque hay signos positivos, como el Plan de Inversión en Infraestructura, se requiere un mejor clima para la inversión privada.
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