Ciudad de México. – La tasa de inflación en México ha mostrado una notable volatilidad a lo largo de las últimas seis décadas, fluctuando entre un mínimo de 0.6% y un máximo histórico de 132.0%. Para el año 2024, se proyecta una tasa inflacionaria del 4.7%, una cifra que se compara con la media histórica del 18.6% anual registrada entre 1960 y 2024. Este comportamiento inflacionario ha significado que un bien con un costo de 100 pesos en 1960 podría alcanzar un valor de hasta 1.50 millones de pesos a principios de 2025, reflejando una erosión significativa del poder adquisitivo. En términos interanuales, la inflación en julio de 2024 se situó en 5.57%. Los principales impulsores de este incremento han sido los sectores de energía (+9.1%), alimentos (+7.8%) y alquileres (+4.1%). Sin embargo, la situación ha sido moderada por la reciente apreciación del peso mexicano frente al dólar estadounidense. La caída del 12.5% en el valor del dólar en el último año ha reducido el costo de las materias primas importadas, actuando como un factor estabilizador temporal en la inflación. El Banco de México (BanMex) ha respondido a estas dinámicas económicas ajustando la tasa de interés oficial. Tras una serie de 12 reducciones consecutivas desde marzo de 2023, la tasa se ubica actualmente en 7.25%, habiendo sido modificada por última vez en noviembre de 2025. Esta política monetaria busca estimular la economía a través de la inversión, aunque implica la aceptación de un potencial incremento inflacionario. A pesar de las fluctuaciones, la tendencia inflacionaria de México en los últimos cinco años, con una media anual del 5.4% (acumulada del 30.3%), se mantiene ligeramente por debajo de la media mundial (5.8% anual, 32.6% acumulada) para el mismo periodo. La comparativa histórica revela años de inflación desmesurada, particularmente en las décadas de 1980 y 1990, ligadas a periodos de agitación política y económica.
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