Ciudad de México. – La relación económica entre México y Rusia, si bien muestra un dinamismo creciente en el comercio bilateral, se caracteriza por una marcada desigualdad en las inversiones y un déficit comercial persistente para México. Mientras los capitales rusos se concentran en sectores específicos como el comercio minorista de combustibles y lubricantes, el intercambio comercial general presenta un desbalance significativo, con un déficit mexicano de 1,638 millones de dólares en 2024. Las importaciones mexicanas desde Rusia, compuestas principalmente por fertilizantes, productos metálicos y granos, han mostrado una tendencia al alza desde 2011, superando los 2,000 millones de dólares en años recientes. En contraste, las exportaciones mexicanas hacia Rusia, que incluyen café, pimienta y productos farmacéuticos, han sido considerablemente menores, alcanzando un máximo de 499 millones de dólares en 2021. A nivel latinoamericano, México se posiciona como el segundo socio comercial de Rusia, aunque la relación es menos pronunciada desde la perspectiva mexicana, donde Rusia ocupa el puesto 17 entre sus socios europeos. Este acercamiento se da en un contexto donde Rusia busca diversificar sus lazos económicos ante las sanciones internacionales y la reconfiguración del mercado energético global. Nikolai Shkolyar, investigador del Instituto de América Latina de la Academia Rusa de Ciencias, señala que la cooperación en inversión no avanza al mismo ritmo que el comercio. Los inversionistas rusos, según Shkolyar, aún no dimensionan completamente el potencial a largo plazo del mercado mexicano. No obstante, existen oportunidades identificadas para ampliar la relación bilateral. El sector energético se perfila como un área clave, con interés ruso en la exploración y producción petrolera offshore, modernización de refinerías y suministro de equipo especializado. Rusia también ha expresado interés en compartir tecnologías de extracción de litio y en la cooperación en energí
Temas:
