Ciudad de México. – México se prepara para un 2026 marcado por una desaceleración económica global gradual, proyectando un crecimiento del PIB del 1.3%. A pesar de la incertidumbre comercial con Estados Unidos y el tradicional freno del primer año de gobierno, el país busca capitalizar variables estratégicas para una estabilización resiliente. La posible alineación de intereses con EE.UU. tras la aplicación de aranceles a productos de países sin tratado podría suavizar la revisión del T-MEC en 2026. El Paquete Económico 2026 y la consolidación del “Plan México” son cruciales para reactivar la inversión post-transición. La inflación subyacente, especialmente en servicios, muestra rigidez y se anticipa que alcance 4.7% para marzo de 2026, presionada por el aumento salarial y ajustes al IEPS. El Banco de México mantendría una política prudente, con la tasa de fondeo cerrando el año en 6.50%. Se prevé que el tipo de cambio se ubique alrededor de 18.90 pesos por dólar, influenciado por la debilidad del dólar y un diferencial de tasas atractivo. Finalmente, la adopción de Inteligencia Artificial (IA) se perfila como un factor determinante para la competitividad y eficiencia de las empresas mexicanas, marcando el paso hacia la transformación tecnológica y la captura de valor en un mercado global de márgenes ajustados.
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