Bruselas, Bélgica. – La Unión Europea (UE) ha implementado una serie de concesiones dirigidas a su sector agrícola con el objetivo de asegurar el apoyo necesario para la firma del acuerdo comercial con el Mercosur. Sin embargo, estas medidas aún no han logrado disipar por completo la indignación del gremio ante el pacto. La preocupación principal de los agricultores y ganaderos europeos radica en la potencial reducción de aranceles para productos agrícolas que implicaría el acuerdo entre la UE y Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En respuesta a las presiones de países como Francia e Italia, la Comisión Europea anunció en septiembre pasado garantías específicas para los sectores cárnico, avícola, de arroz, miel, huevos y etanol. Estas garantías incluyen la limitación de cupos para productos latinoamericanos exentos de arancel y la intervención en caso de desestabilización del mercado. Según un compromiso alcanzado en diciembre entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo, la Comisión iniciará una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8% inferior al de la UE y si el volumen de importaciones aumenta más de un 8%. En situaciones de perjuicio grave, la UE podría reestablecer temporalmente los aranceles. La Comisión también se comprometió a investigar si un Estado miembro lo solicita y existe un riesgo suficiente de perjuicio. Uno de los puntos más controvertidos ha sido la denuncia de los agricultores europeos sobre la presencia de pesticidas prohibidos en la UE en las importaciones, lo cual consideran una competencia desleal. En este sentido, la Comisión Europea ha legislado sobre residuos de pesticidas, prohibiendo tres sustancias (tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo) en productos como cítricos, mangos y papayas. Esta medida surge tras una prohibición similar impuesta por el gobierno francés a ciertas importaciones. Adicionalmente, la UE prometió reforzar sus controles para asegurar que las importaciones agrícolas cumplan
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