La creciente incorporación de la inteligencia artificial generativa en las aulas de educación superior genera inquietudes sobre la dependencia que los estudiantes pueden desarrollar. Un estudio de la Universidad del País Vasco (EHU) subraya que, aunque esta tecnología puede potenciar la productividad y creatividad, su uso excesivo puede debilitar habilidades fundamentales de aprendizaje.
Datos clave
- Entidad: Universidad del País Vasco (EHU)
- Público estudiado: 404 alumnos, con una edad promedio de 20 años
- Hallazgo: La autorregulación influye en la confianza hacia la IA
- Publicación: En Computers in Human Behavior
El análisis llevado a cabo por investigadores de la EHU muestra que la confianza excesiva en herramientas como ChatGPT, se relaciona con la habilidad de autorregulación de cada estudiante. Esta capacidad implica la organización, esfuerzo y reflexión sobre el propio trabajo. Héctor Galindo-Domínguez, investigador principal del estudio, destaca que el manejo consciente de la IA puede funcionar como un factor protector frente a una confianza desmedida.
Un hallazgo notable del estudio es que los estudiantes que establecen objetivos claros tienden a confiar más en las respuestas proporcionadas por la IA. Si bien este uso puede ser práctico y eficiente, también plantea un riesgo significativo: aceptar las respuestas de la IA sin un examen crítico.
¿Cómo afecta la autorregulación al uso de la IA?
La investigación revela que no todas las dimensiones de la autorregulación tienen el mismo impacto sobre la confianza en la IA. En particular, la perseverancia y el aprendizaje de los errores actúan como contrapesos ante la dependencia de la inteligencia artificial. Cuando estos factores están presentes, los estudiantes mantienen un pensamiento critico, revisando y cuestionando las respuestas generadas por la tecnología.
Los resultados muestran que la mayoría del alumnado no utiliza la IA de forma intensiva, reservando su uso principalmente para resolver dudas o buscar información. Solo una pequeña fracción evidencia un uso más regular que podría sugerir una dependencia mayor.
¿Cuál es el futuro del uso de IA en la educación?
El estudio propone que el foco no debe estar en si la inteligencia artificial es buena o mala, sino en cómo y por quién se utiliza. La formación en autorregulación podría mitigar los riesgos de sobreconfianza y fomentar un uso más constructivo de estas tecnologías. Animar a los estudiantes a contrastar información y justificar sus decisiones es clave para un aprendizaje efectivo.
Las conclusiones sugieren que en lugar de restringir el uso de herramientas de IA, es más efectivo educar sobre su uso responsable. Esto puede incluir diseñar actividades educativas que requieran que los alumnos cuestionen y piensen críticamente sobre la información que reciben.
Con información de noticiasdelaciencia.com

