Cuautitlán, Estado de México. - México se posiciona como un jugador clave en la electromovilidad al fabricar cinco modelos de vehículos eléctricos, distribuidos entre Ford, General Motors y Toyota. La producción de estos automóviles se realiza en distintas entidades del país, destacando avances en la manufactura de vehículos híbridos y eléctricos, así como en componentes de propulsión.
Ford produce el Mustang Mach-E en su planta de Cuautitlán desde 2020, convirtiéndose en la primera fábrica en el país dedicada a la manufactura de vehículos totalmente eléctricos. Este modelo se exporta a más de 41 países. General Motors, por su parte, ha desarrollado su centro de producción en Ramos Arizpe, Coahuila, donde comenzó a ensamblar el Chevrolet Blazer EV en 2023, seguido por la Chevrolet Equinox EV y el Cadillac OPTIQ. En esta instalación, GM trabaja con 90 proveedores locales.
Toyota también se ha sumado al impulso de la electromovilidad con la producción de la Tacoma en su versión híbrida en Guanajuato, mientras que la planta de Stellantis en Toluca está a cargo de la fabricación del Jeep Recon, un SUV completamente eléctrico, que comenzará su producción en 2026.
Además de los vehículos, la red de proveedores en México se está expandiendo para incluir componentes esenciales como motores eléctricos, inversores y baterías. En Ramos Arizpe, LG Magna ha abierto su primera planta en América del Norte para estos componentes, creando alrededor de 400 empleos.
La inversión en infraestructura se refleja en la asignación de 800 millones de euros por parte de BMW Group para desarrollar su planta en San Luis Potosí, enfocándose en modelos eléctricos y un nuevo centro de baterías a partir de 2027. Este panorama demuestra el compromiso del país con la transición hacia la electromovilidad, fortaleciendo su posición en la cadena de suministros de la industria automotriz en América del Norte.
Con información de mexicoindustry.com

