La nueva directiva de ICE transforma las políticas de entradas forzadas en viviendas, afectando derechos de inmigrantes. Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos pueden ingresar sin una orden judicial. Una directriz interna permite a los oficiales usar la fuerza si hay una orden administrativa para arrestar a alguien con una orden de deportación. Este cambio significativo contradice las guías anteriores que protegían la privacidad de los ciudadanos. Además, se establece que los agentes deben “tocar y anunciar” su presencia. La subsecretaria Tricia McLaughlin defendió el derecho de los inmigrantes a recibir un proceso justo antes de cualquier acción de deportación. La implementación de esta política responde a la estrategia del presidente en materia de inmigración.
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