Ciudad de México, CDMX. - El nearshoring en México presenta una oportunidad significativa para financiar la manufactura y la infraestructura necesaria para satisfacer la demanda de Norteamérica. Con el objetivo de reducir la dependencia de proveedores asiáticos, Estados Unidos está buscando aumentar el contenido regional en su producción.
Para lograr esta transición, no solo se requiere mover la maquinaria a México, sino también construir parques industriales, carreteras y centros logísticos. La financiación será clave, ya que los proveedores de segundo y tercer nivel necesitarán capital de trabajo y las empresas medianas deberán expandirse. Esta labor puede requerir tanto deuda como inversión de capital privado.
"Podemos tener una nueva planta en México financiada por un banco extranjero, pero una parte considerable del rendimiento financiero generado se queda en otros balances", advierte un especialista. La necesidad de desarrollar vehículos financieros que sostengan esta transformación es crítica, ya que esto garantizará que México no solo sea un simple receptor de fábricas.
Recientemente, la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) resaltó el potencial de las FIBRAs mexicanas para financiar la infraestructura necesaria en el país. En un ejemplo reciente, IDB Invest y DEG financiaron hasta 150 millones de dólares a Fibra Nova para desarrollar parques industriales en México, lo que demuestra que el capital va hacia la manufactura.
Sin embargo, para que esta transformación se concrete, el sistema financiero mexicano deberá escalar su capacidad de financiamiento significativamente. Las oportunidades son vastas, y México puede jugar un papel importante en la nueva era de manufactura en la región.
Con información de expansion.mx

