Reynosa, Tamaulipas. - Alrededor de 60 reses han muerto en Reynosa debido a las severas condiciones de sequía y las altas temperaturas. Los ganaderos locales se ven obligados a modificar sus prácticas para mitigar el impacto del calor en su ganado, una situación que se agrava en los últimos días de canícula.
Gildardo López, miembro de la Asociación Ganadera Local de Reynosa, explicó que muchos productores han decidido vender becerros a una edad más temprana para reducir el estrés relacionado con la búsqueda de alimentos y agua. Esta estrategia busca disminuir la presión sobre los recursos limitados, especialmente en las vacas de mayor edad que presentan mayores dificultades para desplazarse hacia los abrevaderos.
Los animales de diez años o más enfrentan serios problemas para alimentarse, lo que aumenta su vulnerabilidad. "Los ganaderos deben extremar cuidados, especialmente con los animales viejos, que pueden quedar atascados en terrenos húmedos o fangosos", advirtió López, enfatizando la necesidad de vigilancia constante durante este periodo crítico.
A pesar de la gravedad de la situación actual, el representante ganadero mencionó que las muertes de reses en esta ocasión son inferiores a lo que se reportó durante la sequía pasada, que dejó entre 350 y 400 cabezas muertas en la región. Sin embargo, la combinación de la canícula y las altas temperaturas todavía representa un riesgo significativo para la salud del ganado.
Se espera que las condiciones mejoren tras la conclusión de la canícula chiquita el 3 de septiembre, lo que brindaría un respiro a los productores. No obstante, la Asociación Ganadera local hace un llamado a sus afiliados para que mantengan una actitud proactiva y cuiden especialmente a los animales más vulnerables en estos días restantes de calor extremo.
Con información de elmanana.com

