Ciudad de México, CDMX. - Al cierre del tercer trimestre de 2026, la inflación en México alcanzó el 3.45%, lo que representa un incremento ligero respecto al 3.26% del mes anterior. La cifra indica que, a pesar de las perturbaciones en la oferta, la política monetaria restrictiva del Banco de México está funcionando para estabilizar las expectativas de inflación a largo plazo.
La inflación subyacente, que excluye los precios de bienes volátiles, se ubicó en 3.75%, una disminución frente al 3.88% de agosto. En cambio, el componente no subyacente experimentó un aumento considerable, alcanzando el 2.45% anual, impulsado por choques climáticos y la variación internacional en los precios de energéticos, particularmente el Gas LP. Esta situación crea presión sobre los costos operativos de las empresas, aunque no ha provocado un aumento generalizado en los precios de los servicios.
El consumo privado muestra señales de debilidad, reflejando una contracción del 0.5% en el periodo anterior. La pérdida de poder adquisitivo, especialmente en las remesas que sufren una depreciación real superior al 20% anual, afecta el gasto familiar.
Por su parte, el gobierno federal está buscando mitigar la situación al reintegrar inversiones privadas, con un desembolso estimado de 3,750 millones de dólares en proyectos de infraestructura. Esta estrategia busca evitar la estanflación y mantener la inversión en el país.
En este contexto, el Banco de México evalúa mantener una postura flexible en su política monetaria, buscando posibles recortes en la tasa de interés si la inflación subyacente continúa su descenso. Sin embargo, la volatilidad en el tipo de cambio del peso representa un desafío que podría afectar la agilidad de esos ajustes.
Con información de pulsoslp.com.mx

