Teherán, Irán. - A menos de dos meses de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el régimen iraní ha intensificado su retórica contra la administración de Donald Trump, mostrando carteles que incitan a "matar a Trump" y exhibiendo ataúdes de soldados estadounidenses. Esta escalada de violencia verbal acompaña la prolongada guerra que lleva más de seis meses y que ha impactado significativamente el mercado del petróleo, haciendo que los precios superen los 100 dólares.
Lejos de optar por la diplomacia, Irán parece decidido a reanudar hostilidades a gran escala, recordando el bombardeo prolongado que sufrió durante el conflicto anterior. A pesar de problemas internos y la muerte de varios funcionarios clave, el ayatolá Mojtaba Khamenei mantiene firme su estrategia de confrontación con lo que considera el "Gran Satán".
El analista Sanam Vakil, del centro de estudios Chatham House, subraya que Teherán ve el periodo electoral estadounidense como una oportunidad para desestabilizar a su adversario y ajustar el orden geopolítico a su favor.
Además, el régimen ha anunciado planes para expandir la zona de navegación restringida en el estrecho de Ormuz, lo que complicaría aún más el tráfico marítimo de petróleo y gas, resaltando su intención de ejercer presión constante sobre Estados Unidos.
El miércoles, Trump acusó a Irán de intentar interferir en la votación electoral, asegurando que la guerra concluirá una vez pasados los comicios. No obstante, se ha reportado que sus asesores le advirtieron que el régimen iraní podría resistir las presiones mucho más allá de su mandato, que culmina en enero de 2029.
Por otro lado, las autoridades iraníes enfrentan una grave crisis económica, evidenciada por las recientes manifestaciones que han sido reprimidas con alta violencia. Esto pone en duda la estabilidad interna del régimen en un momento de acción militar contra sus enemigos regionales y globales.
Con información de ntn24.com

