Juchitán, Oaxaca. - En una trama de crimen organizado, se revelan las conexiones entre la clase política local y actos violentos. Dos días antes de las elecciones de 2022, un médico fue asesinado a balazos en el municipio, lo que encendió rumores sobre su relación con el candidato de Morena a la gubernatura, Salomón Jara. Aunque su equipo afirmó que el médico, Carlos Eduardo López, no era operador de Jara, el atentado ensombreció la campaña electoral.
Tras las elecciones, Jara asumió el cargo, pero la investigación continuó. La fiscalía estatal detuvo a dos individuos, entre ellos Nicandro Ferra, delegado del Instituto Catastral del Estado en Juchitán, quien, según fuentes, coordinó el ataque con Rafael De Jesús Álvarez, conocido como El Fayo. Este último es vinculado a un grupo criminal que, según las autoridades, ha estado detrás del 70% de los 957 asesinatos en la región en los últimos cuatro años.
El descubrimiento de esta red ha llevado al Congreso de Oaxaca a disolver los poderes municipales en respuesta a la crisis delictiva. Sin embargo, la situación revela la punta de un iceberg. A pesar de las detenciones recientes, nombres prominentes como El Fayo aún permanecen libres. Informes sugieren que este grupo criminal estaba ligado a un entramado político que incluía al exalcalde Emilio Montero, quien tenía influencias considerables en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca.
“Lo que sucedía en Juchitán era un secreto a voces”, declaró Mario Quintero de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo, resaltando un conocimiento generalizado sobre la colusión entre la política y el crimen. En este contexto, la violencia no solo se refleja en los crímenes individuales, sino en un sistema que ha perpetuado relaciones corruptas y violentas en la región.
El caso del médico asesinado sigue sin aclararse por completo, dejando abierta la posibilidad de que los conflictos internos entre políticos como Montero y Antonino Morales estuvieran detrás de la violencia. Las conexiones entre criminalidad y política continúan en el centro del discurso público en Juchitán, donde la comunidad exige un cambio significativo.
Con información de elpais.com

