La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío significativo debido a la creciente presión por la posible implicación de ciertos políticos en actividades relacionadas con el narcotráfico. Recientemente, se ha revelado que algunos miembros destacados de su partido, Morena, están bajo el escrutinio de las autoridades estadounidenses, lo que ha generado preocupaciones sobre su futuro político.
Diversas fuentes indican que la presidenta compartió información confidencial sobre la “lista negra” que presenta la Casa Blanca. Esta situación involucra a figuras prominentes como Mario Delgado, actual secretario de Educación, y Marina del Pilar, gobernadora de Baja California, quienes podrían ser objeto de investigaciones por vínculos con actividades ilícitas.
Uno de los casos más alarmantes es el del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos por narcotráfico. Además, el exsecretario de Seguridad de Sinaloa, General Gerardo Mérida, también ha quedado implicado en esta trama, lo que intensifica la crisis para el oficialismo.
Las proyecciones acerca de la imagen de Sheinbaum y su partido apuntan a un deterioro significativo entre la ciudadanía. Encuestas recientes reflejan una disminución de entre cinco y diez puntos en su aprobación, lo que incrementa la preocupación en el entorno político a medida que se aproxima el proceso electoral de 2027.
La cacería de narcopolíticos en México parece inevitable, especialmente con las elecciones legislativas programadas para noviembre. El escenario se presenta como una oportunidad para que el gobierno norteamericano resalte logros ante un electorado que muestra descontento. Mientras tanto, el partido Morena enfrenta una creciente presión tanto de la oposición como de la opinión pública.
Con información de lja.mx

