La situación en Camp East Montana, un centro de detención del ICE localizado en El Paso, Texas, ha sido objeto de una demanda colectiva que señala graves abusos hacia los migrantes. ZOR, un detenido que solicitó permanecer en el anonimato, describe el lugar como un “espacio sin ley” donde ha enfrentado violencia y negación de atención médica.
En un documento presentado ante la Corte del Distrito Oeste de Texas, ZOR relata cómo fue golpeado frente a oficiales que no intervinieron. Además, menciona que un guardia despojó de su crucifijo y lo desechó, y que las condiciones de vida son insalubres, afectando su salud por problemas respiratorios y cutáneos debido un entorno sucio.
Gerald Akari Angye, otro detenido, también relató haber recibido una golpiza por pedir asesoría legal antes de firmar documentos de traslado. Este incidente lo llevó a necesitar atención hospitalaria y posteriormente fue aislado en una celda tras su regreso. Ambos testigos destacan la ausencia de interés por parte de las autoridades ante el sufrimiento que viven a diario, lo que les genera un profundo temor.
La denuncia colectiva presentada por la ACLU menciona que el centro carece de condiciones humanitarias básicas, lo que se traduce en malnutrición y falta de higiene. El documento menciona que los detenidos son tratados como castigo simplemente por no acatar órdenes, exponiendo un patrón de abuso sistemático. Además, ellos sienten que sus voces son ignoradas en un sistema que debería proteger sus derechos.
Las condiciones en este centro han provocado indignación nacional, especialmente tras la muerte de tres inmigrantes en un corto periodo. La situación de los detenidos ha llamado la atención de diversas organizaciones de derechos humanos, que piden una revisión urgente de estas instalaciones del ICE, visibilizando la necesidad de reformas en el sistema migratorio y la primera línea de atención a los inmigrantes.
Con información de elpais.com

