San Salvador, El Salvador. - El régimen de excepción en El Salvador, implementado en marzo de 2022, ha generado un impacto significativo en la reducción de homicidios. Sin embargo, la legitimidad y sostenibilidad de las medidas adoptadas son objeto de un creciente cuestionamiento, especialmente a medida que se comienza a evaluar sus consecuencias a largo plazo.
Investigaciones recientes revelan que durante el período de excepción se ha documentado una disminución en la tasa de homicidios. No obstante, se levantan interrogantes sobre lo que sucederá una vez que muchas de las personas detenidas recuperen su libertad, así como el efecto que esto tendrá en sus familias y comunidades. La organización Human Rights Watch ha documentado casos de juicios masivos con deficiencias en la defensa y garantías procesales.
Es fundamental entender la dinámica de la delincuencia en Centroamérica. Mientras que El Salvador lidia con maras establecidas que controlan territorios a través de la violencia y extorsión, Costa Rica enfrenta un contexto diferente, caracterizado por disputas entre grupos delictivos. El Observatorio de la Violencia señala que los ajustes de cuentas originan un alto porcentaje de homicidios en la nación costarricense.
El análisis comparativo de políticas de seguridad entre El Salvador y países europeos destaca la importancia de seguir experiencias que han demostrado ser efectivas a lo largo del tiempo. Noruega y Finlandia, por ejemplo, han implementado medidas que priorizan la reintegración social y la educación, resultando en una reducción de la reincidencia.
Este contexto resalta la necesidad de que El Salvador y Costa Rica busquen alternativas a la construcción de prisiones, enfocándose en políticas que aborden las causas subyacentes de la delincuencia y mejoren la calidad de vida de sus ciudadanos. La seguridad pública no puede ser solo una cuestión de contención; debe incluir estrategias que fomenten la inclusión y el desarrollo social.
Con información de delfino.cr

