Ciudad de México. – A una década de su captura definitiva en Los Mochis, Sinaloa, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias El Chapo Guzmán, continúa cumpliendo una condena de cadena perpetua en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, Colorado. Su sentencia, dictada en 2019 por un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, lo declaró culpable de múltiples delitos federales, incluyendo narcotráfico a gran escala y lavado de dinero. El juez Brian Cogan impuso una pena de cadena perpetua más 30 años adicionales, además de ordenar el decomiso de aproximadamente 12,700 millones de dólares. La captura de Guzmán Loera en enero de 2016, tras una serie de fugas y recapturas que alimentaron su leyenda, marcó el fin de una era. Tras su extradición a Estados Unidos en enero de 2017, su proceso penal quedó definido bajo la justicia estadounidense. En cuanto a la posibilidad de su liberación, la condena teóricamente permitiría su salida en el año 2058, cuando tendría 101 años. Sin embargo, especialistas en derecho penal estadounidense consideran su liberación prácticamente inviable dada la naturaleza de su sentencia y las extremas condiciones de su encierro en ADX Florence, conocida como "el Alcatraz de las Rocosas", donde los reclusos permanecen hasta 23 horas al día en aislamiento casi total. A diez años de su detención, mientras El Chapo permanece aislado, el Cártel de Sinaloa se ha fragmentado, con algunos de sus hijos asumiendo roles de liderazgo.
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