Plymouth, Massachusetts. - Un jurado compuesto por doce miembros no logró alcanzar un veredicto en el juicio de Lindsay Clancy, enfermera acusada de estrangular a sus tres hijos el pasado 24 de enero. La decisión de no llegar a una conclusión satisfactoria propició que el juez declarara la nulidad del proceso, dejando en un futuro incierto si se repetirá la audiencia, así como las circunstancias en las que se llevaría a cabo.
Clancy, de 36 años, se encontraba en medio de un episodio de psicosis posparto, según su defensa, al cometer los actos que la han llevado a juicio. Las deliberaciones del jurado se extendieron durante más de 40 horas en siete días, y la incapacidad de uno de los miembros para brindar un veredicto causó el colapso. La acusada enfrentaba cinco posibles decisiones: tres de culpabilidad y dos de inocencia, dependiendo de su estado mental.
Este caso ha captado la atención nacional y ha generado opiniones polarizadas en la opinión pública. "El jurado no estaba llamado a deliberar sobre el sistema de salud o el tratamiento que este dispensa a las mujeres, sino sobre el asesinato cruel y calculado de tres inocentes", afirmó el fiscal del distrito de Plymouth, Timothy Cruz, ante los medios.
Patrick Clancy, esposo de la acusada, describió la posibilidad de un nuevo juicio como "extraordinariamente dolorosa". Mientras tanto, la defensa ha recabado 1,1 millones de dólares en donaciones para respaldar a Clancy, quien permanece hospitalizada y no podrá rehacer su vida en libertad por un futuro incierto. La historia de Clancy se suma a otros juicios que han marcado la historia judicial estadounidense, en medio de un debate sobre la salud mental y la maternidad que sigue dividiendo opiniones.
Con información de elpais.com

