Ciudad de México, CDMX. - En México, la violencia y la discriminación hacia las mujeres indígenas son un fenómeno persistente que ha generado indignación a lo largo de los años. En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, recordamos tres casos emblemáticos que evidencian la falta de justicia y protección de sus derechos.
Uno de los casos más notables es el de Jacinta Francisco Marcial, Alberta Alcántara y Teresa González, tres mujeres otomíes acusadas en 2006 de secuestrar a seis agentes de la entonces Agencia Federal de Investigación (AFI). A pesar de las irregularidades en el proceso judicial y la falta de pruebas concretas, las tres recibieron condenas de 21 años de prisión. Organizaciones como Amnistía Internacional criticaron la falta de garantías en su juicio, y con el tiempo fueron liberadas, mientras las autoridades ofrecieron disculpas públicas por el manejo del caso.
Otro episodio que conmocionó al país fue la muerte de Ernestina Ascencio Rosario, una mujer náhuatl de 73 años, quien fue hallada con lesiones graves en 2007 cerca de un campamento militar en Veracruz. Antes de su fallecimiento, Ascencio señaló a soldados como sus agresores, pero el caso estuvo plagado de irregularidades en la investigación, lo que llevó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos a declarar al Estado mexicano responsable de violaciones a sus derechos.
Además, en comunidades de Guerrero y Oaxaca, se han denunciado prácticas de matrimonios forzados y violencia sistemática bajo el pretexto de los "usos y costumbres". Un caso alarmante es el de Angélica, una adolescente de 15 años que fue recluida por la policía comunitaria tras huir de un posible intento de violación.
Estos acontecimientos subrayan la continua lucha de las mujeres indígenas por sus derechos en el país. El Día Internacional de la Mujer Indígena recuerda que la discriminación y la violencia son realidades que persisten en México y que requieren atención urgente.
Con información de nmas.com.mx

