La reciente controversia en torno al caso Rocha ha llevado a Nacho Mier a distanciarse públicamente de Enrique Inzunza y el gobernador con licencia de Sinaloa. A pesar de su defensa hacia Inzunza, las evidencias y testimonios sobre sus posibles vínculos con el narcotráfico complican su posición.
El senador Inzunza se enfrenta a la posibilidad de convertirse en testigo protegido de la justicia estadounidense, después de ser requerido por presuntos nexos con organizaciones criminales. Esta situación pone a Mier en un aprieto, ya que las opciones de Inzunza para evitar consecuencias legales son escasas, incluyendo delatar a figuras prominentes como el presidente Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de esta tensa situación, Mier continúa justificando las ausencias de Inzunza en las sesiones de la Comisión Permanente. También afirmó tener información sobre su ubicación, ya que el legislador no ha sido visto en público en las últimas semanas. No obstante, Mier descartó que su partido, Morena, considere imponer sanciones por estas inasistencias.
Durante una entrevista en Puebla, Mier destacó su anterior labor como delegado de Morena en Sinaloa y, en un giro inesperado, mencionó a Américo Villarreal Cantú, gobernador de Tamaulipas, quien también se encuentra bajo sospecha de involucrarse en actividades ilegales, específicamente en una red de huachicoleo.
A medida que avanza el escándalo del caso Rocha, persiste la incertidumbre sobre las implicaciones que podría tener para otros políticos, incluyendo a aquellos en Puebla. La atención se centrará en cómo esta situación podrá afectar el panorama político en un contexto ya complicado.
Con información de intoleranciadiario.com

