Reconocidos narcotraficantes en Colombia han intentado eludir sus condenas al hacerse pasar por indígenas, aprovechando lagunas en la legislación. Estas maniobras se han facilitado bajo presuntos acuerdos corruptos que involucran pagos sustanciales a cabildos y autoridades judiciales en diversas regiones, como Antioquia y Valle del Cauca.
Uno de los casos más notorios es el de Juan Carlos Vacca Castillo, alias Dimax, líder de una organización criminal vinculada a narcotráfico y violencia. Condenado a 41 años por múltiples delitos, solicitó que su condena se cumpliese en un resguardo indígena, argumentando así su derecho a mantener su cultura y tradiciones.
A pesar de no tener ningún lazo familiar o social con la comunidad indígena en cuestión, el Ministerio del Interior aprobó su reubicación a un resguardo del Valle del Cauca. Este movimiento, respaldado por la Fiscalía, ha generado alarma entre las autoridades, ya que el individuo continuó operando su organización criminal sin restricciones mientras se hacía pasar por indígena.
La investigación judicial ha revelado que Dimax no ha estado cumpliendo su pena en el resguardo. La comunidad indígena de Kwe’sx Yu Kiwe ha manifestado que su presencia es solo un fachada, además de que su traslado a otras comunidades enfatiza la falta de arraigo y reconocimiento verdadero de su pertenencia étnica.
Las implicaciones legales de este caso sugieren posibles abusos dentro del sistema judicial y administrativo, planteando interrogantes sobre la validez de su alegada pertenencia étnica. Esto pone de manifiesto un posible entramado de corrupción que involucra a diversas instituciones y organismos, evidenciando fallas que podrían comprometer el respeto a los derechos indígenas.
Con información de semana.com

