Harlingen, Texas. - Niños inmigrantes de diversas edades están enfrentando procesos de deportación ante tribunales en Texas, muchas veces sin contar con representación legal. Esta situación afecta a menores no acompañados y, en algunos casos, a niños tan pequeños como tres años.
Ángel, un hondureño de 13 años, se presentó sin abogado en una corte de inmigración y expresó su deseo de permanecer en Estados Unidos. “Es demasiado peligroso regresar”, afirmó, al referirse a su familia que se encuentra en este país. A pesar de sus esfuerzos por solicitar asilo, el juez le informó que no cumplía con los requisitos necesarios y le brindó la opción de solicitar una salida voluntaria o prepararse para una orden de expulsión.
Este panorama refleja una crisis más amplia en la representación legal de menores. En julio, finalizó un contrato federal de 200 millones de dólares anuales que permitía a más de 20,000 niños no acompañados acceder a asesoría y representación legal a través del Centro Acacia para la Justicia.
La Oficina de Reasentamiento de Refugiados otorgó 20 millones de dólares a otras organizaciones para brindar servicios legales, aunque defensores han señalado la falta de asistencia efectiva en varias audiencias. La situación se complica aún más con los plazos cada vez más cortos para las audiencias migratorias, lo que ha suscitado preocupación entre quienes trabajan para proteger los derechos de estos menores.
Las restricciones en los tiempos de respuesta fueron acusadas de ser parte de un esfuerzo por acelerar el proceso de deportación. Sin embargo, la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración defendió su postura, al afirmar que su prioridad es agilizar casos sin demoras.
Los defensores de los derechos de los inmigrantes continúan presionando para que se garantice la representación legal adecuada a todos los menores, mientras algunos casos individuales, como el de Ángel, quedan pendientes de apelación.
Con información de lanacion.com.ar

